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Plataforma Salvemos el Henares

Caso Daimiel o como poner al Tajo como excusa

Durante las últimas semanas han saltado las alarmas por la situación (nada nueva)  del Parque Nacional de la Tablas de Daimiel (http://www.elpais.com/articulo/opinion/arde/turba/elpepiopi/20091018elpepiopi_3/Tes), ante la que el Gobierno propone un trasvase desde el Tajo (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Trasvase/emergencia/incendio/subterraneo/Daimiel/elpepisoc/20091014elpepisoc_3/Tes). La situación ha llegado a tal extremo, que la UE ha tomado cartas en el asunto, con lo que se adhiere a las presiones de la UNESCO para eliminar la Reserva de la Biosfera (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Bruselas/expedienta/Espana/extrema/degradacion/Daimiel/elpepusoc/20091022elpepisoc_2/Tes)

Ante la situación, los grupos que forman la Red del Tajo (entre los que se encuentra Salvemos el Henares) han manifestado opiniones contrarias o al menos críticas a este trasvase por suponer una nueva agresión sobre el Tajo y su cuenca para arreglar un problema que tiene otras soluciones por muchos ya conocidas. Así, desde la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera de la Reina se ha lanzado la siguiente Nota de Prensa, compartida por muchos de los integrantes de la Red:

Posicionamiento de la Plataforma contra el posible trasvase de emergencia de agua del Tajo al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel.

 

Ante las noticias de la propuesta/aprobación de un nuevo trasvase de aguas del Tajo con destino a lo que fueron las Tablas de Daimiel (cuenca hidrográfica del Guadiana, provincia de Ciudad Real), la Plataforma expresa que:

 

La situación por la que atraviesa el Parque Nacional es consecuencia directa de la mala gestión de los ríos, humedales y recursos hídricos del alto Guadiana, donde centenares de kilómetros de ríos han desaparecido, se han secado ojos y surgencias naturales, a la vez que se ha saqueado impunemente el acuífero, en una política de suicidio económico, social y ecológico del territorio, de la que son cómplices los gobiernos de distinto signo que se han sucedido, tanto en España como en Castilla-La Mancha. Este desastre ambiental sin paliativos queda ahora circunscrito en el debate, a la urgencia de “rellenar” lo que fueron las Tablas de Daimiel con agua de otra cuenca hidrográfica, ignorando deliberadamente que la importancia de las Tablas radica, no en si tienen agua y patos; sino en la plena función ecológica que el propio ecosistema vivo es capaz de desarrollar. Las Tablas de Daimiel, con el agua del Tajo, con los Ojos del Guadiana secos y llenos de aspersores, con su entorno muerto, con el acuífero a 35 metros bajo la superficie, son como un animal disecado: tiene apariencia de vivo, pero sólo en la piel y los ojos de cristal.

 

En el último año hidrológico que finalizó el 30 de septiembre, se han trasvasado desde Entrepeñas y Buendía 296 hectómetros cúbicos. De ellos 160 se han dedicado a regadío en la cuenca del Segura; 106 a abastecimiento en la Mancomunidad de Cabales del Taibilla; 10 se han destinado a Almería; y 20 a las Tablas de Daimiel. Y todo ello pese a que ha sido un año de bonanza pluviométrica en la cuenca del Segura, tanto que las reservas al final del año hidrológico triplicaban las del anterior. Sabiendo el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino desde hace meses la precaria situación del Parque, y previendo la necesidad de rellenarlo con agua del Trasvase, ¿por qué no se ha reservado en Entrepeñas y Buendía el agua que ahora se almacena en la cuenca del Segura, y ya no puede volver atrás? Señores del Ministerio: no es que este año haya “sobrado” agua en la cuenca del Segura, sino que ustedes han trasvasado agua en exceso, tanto que han triplicado las reservas de años anteriores, en una situación nunca antes vista. Si ha llovido, ¿por qué se ha trasvasado tanto? ¿Por qué “sobran” ahora en los embalses del Segura prácticamente la totalidad de los hectómetros cúbicos que se han trasvasado para regar el año pasado? ¿Y por qué se sigue reclamando agua sin descanso desde Murcia y Valencia? Por avaricia y por la más absoluta falta de una visión de Estado, alentada por la política trasvasista a ultranza de los gobiernos que se han sucedió tanto del PP como del PSOE. El Ministerio de Medio Ambiente, con su política filibustera hacia los recursos del alto Tajo, para contentar los oídos de las regiones Mediterráneas, ha autorizado el saqueo de la cabecera del Tajo. Y ahora, cómo no, hay que venir a por más, porque somos siempre los mismos, los únicos donde el Estado puede ejercer el derecho de pernada gracias a una ley franquista de 1971. Para el río Tajo la Democracia aún no ha llegado.

 

El Tajo no tiene agua en cabecera, apenas 370 hm3, menos del 15%. Muchos pueblos de la cuenca del Tajo, pese a ser excedentaria, se tienen que abastecer a día de hoy con camiones cisterna (ahí está la Mancomunidad de la Campana de Oropesa y las Cuatro Villas); los pueblos de la cuenca del Tajo en la provincia de Cuenca han tenido el mismo problema, los alcaldes del Tiétar han pedido la dimisión del presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo, los pueblos de la Sierra Oeste de Madrid protestando por el estado de su embalse de San Juan, restricciones en el Campo Arañuelo extremeño, enfado de los agricultores de Guadalajara por el trasvase a Daimiel, la Mancomunidad de Aguas del Sorbe ha entrado en alerta; no hay agua en el Alberche que garantice para el próximo año las demandas de abastecimiento de Toledo y Talavera de la Reina. ¿A qué estamos jugando? ¿Somos una cuenca excedentaria, que puede dar agua para beber y regar en Murcia y Alicante, tanta que incluso sobra? ¿podemos dar agua para socorrer una y otra vez un parque nacional dejado a su suerte desde su declaración; pero a la vez podemos permitirnos el lujo de estar sin agua para beber en la mitad del territorio? ¿Qué es esto? ¿Qué gestión absurda se realiza de la cuenca del Tajo? ¿Es que va a seguir la Administración gestionando la cuenca del Tajo creyendo a pies juntillas y parapetándose en los excedentes tan irreales como falaces de la Ley de 1971?

 

Señores del Gobierno de España, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha: ya está bien, hasta aquí hemos llegado. Ustedes en 30 años no han sido capaces de poner soluciones al desastre medioambiental del alto Guadiana. Ya está bien de parches. Es una absoluta vergüenza contemplar lo que fueron los Ojos del Guadiana, el cauce del propio río desde los Ojos a lo que es el Parque nacional. Una vergüenza que ejemplifica la dejadez de la Administración en el mayor desastre ambiental acaecido en fechas históricas en la Península ibérica. Es algo de tal magnitud por el que nos juzgarán, a todos, las generaciones venideras. Ya la Comunidad Europea ha abierto un expediente sancionador a España por esa desidia que ha hecho que se arruinen Las Tablas.

 

Señores del Gobierno de España, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha: el Tajo está muerto entre Bolarque y Talavera de la Reina por la falta de agua: no hay bosques de ribera, están muertos por la salinidad de las aguas; el caudal es ínfimo en Toledo y Talavera de la Reina. ¿No les importa? A ustedes el Tajo sólo les importa porque tiene agua, agua que usar, bien en el Mediterráneo o en la Mancha, y se mantiene un silencio cómplice sobre el proyectado trasvase del Tajo Medio o el expolio del Alberche.

 

Desde la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera de la Reina, y en consonancia con la oposición a cualquier trasvase fuera de la cuenca que el primer punto de nuestra tabla reivindicativa indica, queremos mostrar nuestra oposición a cualquier trasvase que se realice ahora desde el Tajo a lo que fueron las Tablas de Daimiel. El agua para rellenar lo que fueron las Tablas de Daimiel se debe obtener del propio Guadiana, de las reservas contenidas en el embalse de Peñarroya, dejándolas fluir por el Záncara, dando continuidad al ecosistema primigenio que ya debería estar restaurado. Es imposible guardar agua para regar y a la vez querer trasvasar agua de una cuenca externa, como lo es la del Tajo, para rellenar lo que fueron las Tablas de Daimiel. Señores del Ministerio, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha: suelten los 40 hm3 que se almacenan a fecha de hoy en el embalse de Peñarroya, dejen fluir un caudal elevado. Quizá lleguen por lo que fue el cauce del alto Guadiana, y por lo que fueron el cauce del Záncara y del Gigüela, a lo que fueron las Tablas de Daimiel, 10 ó 15 hm3 con los que encharcar el Parque Nacional. Agua del Guadiana para el Guadiana. Quizá con esta agua llegue algún pato, acuda algún turista despistado, y podamos, tras este ejercicio de taxidermia, colocar en el escaparate el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, limpio de polvo y con los ojos de vidrio brillantes. La mentira hecha vida, de nuevo, un magnífico animal disecado pero esta vez al menos con agua de la propia cuenca hidrográfica.

 

 

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